Gabriel Oliverio

Acerca de ...
Ver perfil público del propietario del blog
Este es el blog de Gabriel Oliverio
Participantes
Buscador
Archivo

Servicio cortesia de miarroba.com

Valid XHTML 1.0!

Valid CSS!

CSS - Tableless

jueves, 23 de octubre de 2008

Escribe: Gabriel Oliverio

Publicado en www.miradornacional.com

Imaginemos la siguiente situación: Una oficina en alguna ciudad del mundo, bien podría ser  París, Londres, New York City o Shanghái.
De dimensiones medianas. Un privado con mesa de reunión, otro más chico con un escritorio y la recepción para dos o tres secretarias con mullidos sillones en cuero negro.
Todo conectado a internet y recibiendo al instante información de los mercados financieros.
En el ambiente se percibe el mismo “fuego sagrado” que podríamos imaginar en los pasillos de la casa blanca o el vaticano “Toda una presencia”.  El que sólo se materializa en los ámbitos en que las decisiones son tomadas con precisión, sin titubeo ni margen de error.

Van sucediendo una reunión tras otra, una llamada tras otra, mientras se constituye el genoma, matriz del negocio que hará divertidos y muy bien remunerados los días de este grupo de hombres no comunes ( visten primeras marcas, fragancias de moda, tiradores y gemelos en los puños). 

Son los operadores que están por encima del mercado, denominados inversionistas.

Recién llegados de un crucero adrenalínico, vienen de vivir el arduo training que implica la compra y  venta de acciones, bonos e hipotecas, pasando del dólar al euro y viceversa como si se tratara de un juego de guerra.

Apasionante, desequilibrado y a la vez vertiginoso.  Armando y desarmando negocios en cuestión de minutos hasta llegar al extremo del riesgo.

La quiebra definitiva del dinero ajeno.

Todo parece estar  tranquilo. Porque la responsabilidad sobre las operaciones ya no les cae encima.

Ha sido transferida a los Estados, luego de los multimillonarios salvatajes que se anuncian día tras día. 

Europa y América son quienes deben dilucidar la manera de escapar de la prisión financiera en la que entraron obnubilados por el glamour del dinero y el poder. Décadas de alto voltaje y un vivir exclusivo.

-Una voz dice: Pensar que fue después de la crisis del 29 cuando se crearon los organismos multilaterales que ahora erosionados por su propia medicina oficiarán de vacuna para inmunizar a los países que los integran o mejor dicho desintegran. 

-En todo caso perderán los pueblos y pagarán los bancos centrales. Dice mientras sonríe Alex, uno de los operadores. El que está instalado en la oficina pequeña.

Carlo desde el privado con mesa de reunión rectangular pide a los gritos y con la puerta cerrada una comunicación telefónica con Alemania, después con India y luego con China. Tres llamadas, tres escenarios, un mismo objetivo:

La nueva especulación. La que los sube al tren del éxito por 20 años más.

-“Tenemos que pensar que vamos a hacer con todos los activos que quedan a la deriva” dice Carlo abriendo la puerta. ¡Vamos Alex ahí está el negocio! Exclama con voz fuerte. El residual de lo que nosotros mismos generamos.

-Hay que entrar al reparto de las garantías de todas estas quiebras. Sería hoyo en uno, tan magistral que ni Tiger Woods lo imaginaría mejor.

-Es más. Deberíamos gestionar las quiebras, crear sociedades que nos permitan actuar en ambos lados del mostrador. Comprar las empresas reventadas, explotar los créditos y quedarnos con los activos. Después, una vez saneado todo, las devolvemos y terminamos siendo “los salvadores del reino”.

Alex, mira a Carlo y le pide a Lucía, una de las secretarias, que lo comunique con su amigo de la infancia que trabaja en la Reserva de los federales.

-Hola estimado Norman, te cuento que estamos ok. Afirma sin titubeo.  Es tal como hablamos la semana pasada.
 Nosotros como grupo inversor  vamos por el paquete de la aseguradora y los dos bancos mayoristas. Eso sí, necesitamos que esto lo apruebe el FMI y el foro de las naciones.

-Dalo por hecho responde Norman con gran estilo y tan seguro como si de él dependieran los fondos quebrados de inversión. 

Alex cuelga y con una sonrisa exultante dice a Carlo:

-Cerrada la primera etapa. Pasemos a la segunda.

-Busquemos ahora socios que puedan avalar con su experiencia y trayectoria esta gestión. 

Carlo introduce en conferencia a Paul desde Canadá y todos acuerdan crear un banco para operar los  capitales producto de quiebras derivadas de la crisis financiera internacional.

Lo mejor sucederá cuando dentro de unas semanas los líderes del mundo se reúnan y propongan este mecanismo de recupero.  Lo mostrarán a sus naciones como la Gran Salida Ordenada para el saneamiento del déficit  y restitución de la confianza perdida que existe en los mercados.

Dirán al unísono como alumnos en la jura de la bandera: “Para regenerar el tejido financiero tenemos que recuperar lo perdido, toda crisis es oportunidad de crecimiento y proyección”.

-Nos darán la razón y con la razón la llave del negocio. Dice Alex mirando a los ojos de Carlo con temible complicidad.

-¡Qué bien salió esta jugada! Magistral.

-Pensar que hace 20 años entramos  en el negocio especulativo. La semana pasada salimos sin perder un mango y ahora encima seremos parte de la redención monetaria. Reivindicando al dólar en su rol de moneda fuerte y viendo como Europa trata de ordenar sus finanzas sin poder desprenderse de China, Rusia, los árabes e Israel.  ¡Espectacular!

-Que más se puede pedir.

Todo es un gran tablero de ajedrez donde el que mueve mejor gana, cambiaron los códigos. Ya no es como en los años 90 allí había que mover rápido.

Ahora toca mover  estratégicamente, lento y bien,  para no quedar en evidencia.

Este será el mapa financiero para salir de la crisis. Crisis que se generó por las mismas manos que ahora actuarán en el salvataje.

Podrán ver en lo sucesivo de los días como se empieza a revisar, tema por tema, banco por banco, carpeta por carpeta.  Investigarán los servicios de inteligencia de todo el mundo.

Se simularán ventas y créditos, legitimarán garantías y habrá que devaluar monedas para que, en definitiva, la inflación generada por la inyección de dinero que se le está haciendo al sistema no termine por autodestruir la “nueva gallina de los huevos de oro”. 

Carlo vuelve a su despacho con mesa de reunión...

Enciende un cigarro de 300 dólares, piensa en los negocios “futuros” y dice levantando el seño: “Todo sea por una causa justa, el sustento  de mis hijos y nietos”. ¡Hay que salvar el Planeta!
Por la ventana se observa anochecer sobre el canal del río que sirve de acceso al puerto.  Es la postal perfecta para coronar un día de trabajo en la vida de quienes con una llamada participan del futuro financiero de la tierra. 

¡Hagan juego Señores!

Si tienen con qué.


Tags: Gabriel Oliverio, gabriel, oliverio, mirador nacional, gabriel oliverio


Comentarios